Iñigo Larrainzar

CONTINUACIÓN ETAPA 1 TITAN DESERT

7 junio 2017 En Actualidad

Poco a poco nos fuimos adentrando en un entorno desconocido, totalmente lo contrario a lo que estamos acostumbrados nosotros aquí, en el norte. Dejamos las lluvias y los vientos fríos, los días desagradables y las temperaturas de nieve (recuerdo estar entrenando el día antes de partir hacia el desierto con temperaturas de 8 grados y viento norte de 22 km/h) para sumergirnos en una autentica caldera. Algunos días el mercurio alcanzaba hasta los 45 grados, menos mal que podíamos cobijarnos, a la sombra de los árboles, allí solo estábamos a 44,5.

Pasados ya unos kilómetros, cada uno nos fuimos cogiendo nuestro ritmo y de repente me ví en mitad del desierto ciclando a mi aire, veía un grupo de corredores muy muy lejos a los que seguía sin hacer caso del GPS. Ciclista al que veía, ciclista al que perseguía. En el kilómetro 50 me encontré con Ecequiel, menudo personaje el artista éste, cuando se paraba en los puestos de hidratación hablaba y ya lo conocía todo Cristo, pero cuando se sentaba encima de la bicicleta el hombre se transformaba en máquina y ya no tenía palabras para nadie.

Las risas que me he echado con él, porque yo ya sabéis como soy, no callo ni debajo del agua y mucho menos cuando estoy viviendo una experiencia tan bonita. El estar en esos parajes y poderlo compartir con amigos es lo máximo que se puede pedir en esta vida, así que yo no paraba de decir paridas, contar historias, cantar, sacar fotos, hacer vídeos, y el pobre Ece se descojonaba a la vez que me mandaba a la mierda, porque él necesitaba ir super concentrado en la carrera. Si no iba concentrado se le iba la pinza y tan pronto ciclaba y se ponía a 40 por hora, que de repente pinchaba y se ponía a 10 con la lengua fuera. Ha sido muy divertido hacer esta aventura a tu lado socio, lo he pasado bien a tu lado.

Con Ece coroné un puerto que nos pusieron bastante jodido, era un pedregal que la mayoría lo tuvimos que subir andando, en la cima nos hicimos una bonita foto y le pregunté a ver qué tal bajaba el puerto, que la pendiente que había se las traía, y me dijo un: “bueeeenooooo” bastante sospechoso, así que le dije: “aparta mequetrefe y luego nos vemos”. La siguiente vez que nos juntamos fue ya en la jaima. Hice una bajada que se me rizaban los pelos y una vez que llegué abajo empecé a ciclar como si fuera Forrest Gump versión ciclista. Empecé a adelantar a gente, iba totalmente engorilao, hasta que llegué al lado de un hombre que delante de él ya no había nadie así que me dije “me quedo con éste”. En su dorsal ponía ‘Porras’, su apellido, y con lo atontado que soy pues fui yo un rato haciendo bromas en mi cabeza para distraerme un poco. Al final resultó que ‘Porras’ y yo nos saltamos un desvío y nos comimos 15 kilómetros, un punto de control y otro de hidratación que son obligatorios. Llegamos a la meta en 5 horas y algo y Jorge, Nacho y Félix se quedaron de piedra al verme, no se podían creer que hubiera llegado tan rápido… y yo tampoco.

Recuerdo que Jorge se estaba dando un masaje (él había llegado en 4’30h más o menos, muy insultante) y le dije “creo que algo he hecho mal” le di mi Garmin y al verlo se empezó a descojonar pero bien gusto, le había pegado una recortada de mil pares de narices, 15km mas o menos me había comido literalmente. Así que pensé “bueno pues más descansadito para mañana”.

Poco a poco pasaban las horas y fueron llegando mis compañeros. Primero fue Ecequiel, luego Víctor, la tarde iba pasando, no teníamos noticias de los demás cuando nos dijeron que a Rafa y a Pepelu les faltaban dos kilómetros. Salimos a recibirlos y en cuanto vi la cara de Rafa supe que algo no iba bien. Venía jodidísimo, se le había abierto una llaga en el culo, cosa de lo más habitual allí y además venía mareado por el fuerte calor que había hecho, los 10km finales eran un suplicio a partir de la una del medio día… Ya llegados estos dos faltaba el gran Juan Luis Azcona, lo habían dejado falto de fuerzas y con la intención de retirarse. Él mismo les pidió a Rafa y a Pepelu que lo dejaran allí en el puesto de hidratación y que continuasen ellos porque si no llegarían fuera de control.

Fue duro para Rafa y Pepelu, pero más duro fue la decisión que tomó Juan Luis, decidió no rendirse y continuar esos 30km sólo, falto de fuerzas, quedándole un mundo por delante, con la soledad implacable del desierto y con un calor que asfixia hasta a los camellos que viven allí. Después de casi tres horas de sufrimiento Juan Luis se presentó en la meta, venía totalmente exhausto, cruzó la línea, se medio desmayó y le tuvieron que trasladar en camilla a la enfermería. Cuando me presenté allí la imagen era terrible, un hombre al que hacía unas pocas horas acababa de conocer con plena salud, divertido, valiente, suspicaz, con unas ganas terribles de hacer esta prueba, se encontraba desmayado en el desierto, le estaban poniendo una vía para administrarle suero con gotero, manta térmica por encima porque no paraba de tiritar y con los ojos medio vueltos.

Aquello fue acojonante, eso es la Titan, gente que como Juan Luis pese a parecer derrotados, continúan. Siguen hacia adelante, sin otra motivación que dar otra pedalada más hacia el destino final. Juan eres un verdadero titán, el pundonor y el coraje que demostraste ese día te tienen que servir en la vida terrenal que llevamos aquí en la ciudad, eres de admirar.

Esa misma noche se sumaron por desgracia a ese malestar que tenía Juan Luis, Rafa con una insolación que le hizo subir mucho la fiebre y Víctor y Pepelu con una gastroenteritis. Algo les sentó mal y les hizo pasar la noche abrazados a la taza del váter.

Iñigo.

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